Llegó el comandante

Por Susana del Calvo

Si usted tiene sangre en las venas, y a los cubanos nos sobra, toda acción conlleva a una reacción, eso es lo que han olvidado algunos inquilinos de la Casa Blanca que desde hace más de medio siglo han experimentado todo tipo de triquiñuelas para hacer desaparecer del mapa a la Revolución Cubana.

Hace rato que quieren someter al pueblo cubano por hambre y enfermedades, luego de múltiples fracasos, de ahí que pretendan crear un ambiente de descontento que lleve a la sublevación popular. Así, tan sencillo son los intereses de Washington que por otra parte mantiene económicamente a una mafia anticubana que lo único que hace es llenarse los bolsillo y vivir de unos cuantos discursos.

Eso lo hacen también con los que se quedaron en Cuba por disímiles razones, viven como reyes de las piltrafas que reciben de los amos del norte. No les importa nada mas que llenar sus bolsillos y hasta se inventan organizaciones e invocan a la rebeldía en nombre del respeto a los llamados Derechos Humanos de Estados Unidos, el país que más los viola, no saben ni lo que son.

Siempre hemos vivido bajo la espada de Damocles, pero aquí estamos y tenemos una generación que sigue las ideas de Martí y Fidel. Saben que hay virtudes y defectos pero tienen que luchar en contra de lo mal hecho. Ese es su Moncada.

No puedo olvidar uno de los hechos abominables de esa contrarrevolución que conmovió al mundo, se les ocurrió, nada más y nada menos, que incendiar en La Habana un Círculo Infantil que cuidaba alrededor de 700 niños mientras sus padres trabajaban. Ante esta acción la reacción fue increíble, el pueblo desafió las llamas y junto a los bomberos lograron que ni un niño saliera lesionado. Se crecieron ante la barbarie, la condena fue mundial, se unieron hasta los que no están de acuerdo con nuestro sistema de gobierno.

La historia de Cuba demuestra que cuando el pueblo no está de acuerdo con sus dirigentes no se mantienen en el poder como pasó con Machado y Batista, dos sangrientas tiranías apoyadas plenamente por el Pentágono. Cuba era para ellos un burdel e intentaron llenarla de casinos para que reinara la droga y la prostitución, pero llegó el Comandante y mandó a parar, ante esa acción hubo una reacción.

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