Archivo por meses: Agosto 2019

Para toda la vida

Por Susana del Calvo

Corría la década del 60 del pasado siglo, apenas daba mis primeros pasos junto a la Revolución. Era estudiante y por la Asociación de Jóvenes Rebeldes ayudaba de guía voluntaria con los invitados que llegaban al pais para conocer a Cuba y los cubanos.

Un día me llamaron para que acompañara a la secretaria genral del Partido comunista de Argentina, Mercedes, por un recorrido de oriente hasta occidente que duraría tres meses. No había problemas, estaba de vacaciones y con mis padres había hecho ese trayecto, además siempre he sido una fanática de la historia en general y la nuestra en especial.

La fui a buscar al aeropuerto, luego que nos presentaran lo primero que me pidió fue una bebida refrescante que tuviera un toque del famoso ron cubano. La invité a un daiquirí que nos acompañó todo el camino en pequeñas dosis.

Le apasionó la región oriental tanto como a mi, y otra vez tenía que hablarle de los Madeo, du su madre, Mariana Grajales, que acompañó a sus siete hijos para que se incorporaran a la lucha por la independencia de España. Antonio Maceo no sólo fue un gran estratega militar, sino también un hombre cuyas ideas iban más allá de su tiempo junto a José Martí.

Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Calixto García, figuras cimeras que sentaron las bases de la rebeldía de los cubanos en una lucha que duraría más de cien años por nuestra verdadera independencia.

No dejé de mencionarle como las mujeres los acompañaron siempre y se convirtieron en guerreras sin abandonar su dulzura, aquí los ejemplos también fueron múltiples hasta llegar a la última etapa en la actualidad donde puso conversar con algunas de ellas. Le decía que Vilma Espín era capaz de decirle todas las verdades a nuestro vecino del norte que siempre ha tratado de aplastarnos, con una ternura y una sonrisa que nadie pensaría que estaba poniendo los puntos sobre las ies a temas escabrosos. Le ganaba siempre al que osara ofendernos.

La despedida no fue fácil, la noche anterior me confesó que se iba con la pena de no haber podido hablar con Fidel. Como quería que yo seleccionara el lugar de nuestro último encuentro, la lleve a la Plaza Cadenas, en el corazón de la Universidad de La Habana y sitio emblemático de las luchas estudiantiles.

Despacio subimos la escalinata coronada por el Alma Mater que nos abría sus brazos. Luego teníamos que atravesar los bajos de la Rectoría, eran ya más de las nueve de la noche, cuando por una de las escaleras bajaba Fidel quien se acercó a nosotras. Yo creí que a aquella mujer le daba un ataque, la emoción era tan grande que estaba colorada como un tomate y al principio apenas le salían palabras.

Conversaron durante largo rato, se hacían preguntas el uno al otro, tuve una conferencia magistral de un hombre que sentó pautas en la historia universal. A los pocos minutos ya la escalinata estaba llena de pueblo.

Ella no durmió esa noche, era un manojo de nervios, había cumplido su sueño y con creces. Yo estaba tan emocionada que casi no podía articular una sílaba, era una niña que no llegaba a los 14 años que se encontró con un gigante lo que marcaría toda su vida.

Llegó el comandante

Por Susana del Calvo

Si usted tiene sangre en las venas, y a los cubanos nos sobra, toda acción conlleva a una reacción, eso es lo que han olvidado algunos inquilinos de la Casa Blanca que desde hace más de medio siglo han experimentado todo tipo de triquiñuelas para hacer desaparecer del mapa a la Revolución Cubana.

Hace rato que quieren someter al pueblo cubano por hambre y enfermedades, luego de múltiples fracasos, de ahí que pretendan crear un ambiente de descontento que lleve a la sublevación popular. Así, tan sencillo son los intereses de Washington que por otra parte mantiene económicamente a una mafia anticubana que lo único que hace es llenarse los bolsillo y vivir de unos cuantos discursos.

Eso lo hacen también con los que se quedaron en Cuba por disímiles razones, viven como reyes de las piltrafas que reciben de los amos del norte. No les importa nada mas que llenar sus bolsillos y hasta se inventan organizaciones e invocan a la rebeldía en nombre del respeto a los llamados Derechos Humanos de Estados Unidos, el país que más los viola, no saben ni lo que son.

Siempre hemos vivido bajo la espada de Damocles, pero aquí estamos y tenemos una generación que sigue las ideas de Martí y Fidel. Saben que hay virtudes y defectos pero tienen que luchar en contra de lo mal hecho. Ese es su Moncada.

No puedo olvidar uno de los hechos abominables de esa contrarrevolución que conmovió al mundo, se les ocurrió, nada más y nada menos, que incendiar en La Habana un Círculo Infantil que cuidaba alrededor de 700 niños mientras sus padres trabajaban. Ante esta acción la reacción fue increíble, el pueblo desafió las llamas y junto a los bomberos lograron que ni un niño saliera lesionado. Se crecieron ante la barbarie, la condena fue mundial, se unieron hasta los que no están de acuerdo con nuestro sistema de gobierno.

La historia de Cuba demuestra que cuando el pueblo no está de acuerdo con sus dirigentes no se mantienen en el poder como pasó con Machado y Batista, dos sangrientas tiranías apoyadas plenamente por el Pentágono. Cuba era para ellos un burdel e intentaron llenarla de casinos para que reinara la droga y la prostitución, pero llegó el Comandante y mandó a parar, ante esa acción hubo una reacción.

Juventud acumulada



Juventud acumulada

Por Susana del Calvo

La población mundial envejece y Cuba no está exenta de esta situación, alrededor de 20% de los cubanos es mayor de 60 años, entre ellos los centenarios que tienen en su haber múltiples anécdotas, la memoria a veces falla pero sus ocurrencias nos hacen reír aunque en ocasiones perdemos la paciencia pero no dejamos de reconocer que son adorables.

Existe en Cuba un programa de atención al adulto mayor del Ministerio de Salud Pública, ahora bien, aunque hay instituciones como el Hogar de Ancianos, para aquellos que están desprotegidos y Casas de Abuelos donde son atendidos durante el día entre semana para que los familiares puedan trabajar.

Aunque todavía hay algunas de estas instituciones que dejan mucho que desear, la mayoría son una maravilla, como una que está cerca de mi casa que puede ser referencia. Poco a poco se irán recuperando toda pero en esto también tiene su responsabilidad la comunidad, no corresponde sólo a las autoridades sanitarias o el gobierno local.

La abuela de mi hija es una de esas centenarias, la visito cada vez que tengo oportunidad, tiene una memoria privilegiada, el único problema que presenta en los últimos meses es en la audición, por lo que tenemos que hablarle alto en el oído y pone la televisión para que se entere el vecindario.

Conoce al dedillo la compleja situación internacional pues está pendiente de los noticieros y la Mesa Redonda. Se sabe una cantidad de canciones increíble y las entona con melodía. Lo que más me gusta de ella son los versos que dedica a familiares y amigos en sus cumpleaños como tarjeta de felicitación. La maestra y directora de una escuela durante más de 40 años no olvida su profesión.

Todo lo hace sola, para bañarse sólo se le calienta el agua pero ella busca todo lo necesario, come sola y le gusta mucho caminar. Tiene un bastón para prevenir una caída pero siempre se le olvida usarlo, yo creo que más bien quiere demostrarnos que lo que tiene es juventud acumulada.

Una batalla sin tregua

Por Susana del Calvo

Si alguien me hubiera dicho en los finales del pasado siglo que iba a recorrer medio mundo en busca de la Brigadas Médicas Cubana le hubiera dado por respuesta una carcajada, en aquellos tiempos estaba enfrascada en las obras de la terminación de lo que hoy es la Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM. El padre fue el líder de la Revolución, Fidel Castro, solidario siempre ante la necesidad de formar médicos de otros países con vistas a atender a las poblaciones más necesitadas en sus respectivas naciones. Hoy suman más de 20 mil egresados de un centenar de países.

El primer grupo que llegó a Cuba era de Guatemala, jóvenes que todavía se preguntaban si sus sueños de hacerse médicos sería una realidad y así fueron engrosando las filas desde otras regiones latinoamericanas y caribeñas. Pero ahí no quedó el programa, hubo solicitudes de África, Asia y Medio Oriente que con el tiempo fueron atendidas y en esta decimoquinta graduación de la ELAM fueron alrededor de 500 jóvenes de 84 países. El alumno más integral es africano.

Conocí a una doctora norteamericana graduada hace 5 años que en la actualidad trabaja en San Diego. Sus colegas me refirieron que el pasado año fue seleccionada como la mejor médico de la localidad. Sonrojada por el halago, bien merecido por cierto, me dijo que en Cuba había aprendido no sólo la clínica, sino también a entregar el corazón para aliviar a la persona que sufre, a integrarse como una familia con su comunidad. No sólo muchos egresado vinieron al acto por los veinte años de la ELAM, todavía se encuentran aquí para recordar y volver a vivir momentos que para ellos son inolvidables.

Entre tanta gente, graduados, familiares, profesores y amigos, todavía no he podido encontrar a Luther, ese especialista del primer grupo que ha revolucionado la atención médica en la Mosquitia hondureña, un lugar que para llegar a el hay que pensarlo dos veces por lo difícil que es el acceso. Al igual que otros es incansable y nos llena a todos de esa seguridad de que la mayoría de ellos cumple con la misión encomendada.

Selvas, llanos y montañas guardan en su seno el clamor de los pueblos para que no olviden qu ellos tienen sus derechos. No hay porque llorar la muerte de un niño por no haberle aplicado una simple vacuna en pleno siglo XXI. Eso tiene que acabar, de ahí la necesidad de este ejército de batas blancas con hombre y mujeres de todos los colores que se unen a los cubanos en una batalla sin tregua por la vida.

El espejo de un pueblo

 

 

Por Susana del Calvo

Las temperaturas este verano podríamos calificarlas de insoportables, pero siempre decimos igual cuando el Indio, como le llamamos los cubanos al Sol, está que arde. Mientras los mayores nos derretimos y buscamos un resquicio de sombra, los niños invaden parques y plazas sin importarles que en la noche los padres se vuelven locos con las cremas para calmarles el ardor de la piel.

Agosto, mes de vacaciones escolares, cuando los más pequeños inundar nuestras calles y son incansables, mientras los adultos estamos al borde del colapso, ellos no dejan de jugar, saltar y correr. Cuando le llamas la atención por una travesura, hacen uso de las leyes que no envidiaría un experimentado abogado. Para llegar a ti lo hacen con un beso para sobornarte.

Los payasos se multiplican para hacer reír a los reyes del hogar, van de un lugar a otro, no se cansan, al preguntarles si estaban agotados, con el esbozo de una sonrisa nos dicen que no pueden defraudar a los niños que los están esperando.

Los padres también se incorporan a estos espectáculos populares que organizan las instituciones culturales a lo largo y ancho del país para el disfrute de todos. Dicen que tenemos un poco de músicos, poetas y locos, hay que estarlo para satisfacer ese ritmo, con la cantidad de ropa que se ponen como disfraces, sin olvidar los bailes y saltos que dan.

En Cuba los niños son privilegiados, lo mejor siempre es para ellos, antes de nacer ya se lleva un control médico estricto del desarrollo del embarazo, una alimentación reforzada y si la mujer es trabajadora puede disfrutar de un año de licencia para garantizar la lactancia materna, el contacto con el bebé para que reciba todo el amor del mundo. Al regresar a sus labores mantiene su puesto.

Los niños no saben mentir, ni fingir una alegría que no sienten, es por eso que cuando festejan, en primer lugar la libertad, no hay temores de que sean secuestrados o insertados en el tráfico de órganos u otras aberraciones y ellos sienten esa seguridad. Cuando a viva voz entonan sus cantos se nos llena el alma de felicidad porque ellos son el espejo de un pueblo·