Archivo por meses: Agosto 2015

Grande entre los grandes

Por Susana del Calvo

Hay hombres que por su grandeza no se pueden calificar con un simple adjetivo, o llevarlos a la época en que vivieron, ellos no tienen fronteras y son patrimonio de la humanidad, allí en esta hermosa galería encontramos al investigador incansable y sencillo, Carlos J. Finlay, nacido en esta tierra en 1833, que hoy tenemos más presente que nunca al cumplirse el centenario de su desaparición física.

El descubridor de que la picada del mosquito Aedes aegypti hembra transmitía la fiebre amarilla elaboró un plan antivector como única vía de solución para erradicar esa terrible enfermedad en el siglo XIX. Ese enemigo pequeño pero peligroso que ha cobrado muchas vidas en todas partes del mundo, pues no es sólo la fiebre amarilla, está el dengue que es un flagelo para la humanidad, entre otros.
Con su revolucionaria teoría, que explicó científicamente la forma de transmitirse las enfermedades infecciosas, así como el modo de erradicarlas, el sabio cubano realizó su principal aporte al conocimiento mundial. Finlay estableció nuevas bases y abrió los caminos en la lucha contra las enfermedades trasmisibles y aunque fue propuesto siete veces para el premio nobel de medicina, nunca se lo dio la Academia pero si la humanidad.
Al enunciar el nuevo modo de contagio, a través de un agente biológico intermedio que propaga un padecimiento de una persona enferma a otra sana, Finlay rompió con todos los cánones establecidos, recordemos que en las concepciones epidemiológicas de su época las enfermedades se diseminaban por el contacto directo entre las personas o la influencia de un factor ambiental.
Tras comprobar su teoría del vector biológico en la transmisión de enfermedades infecciosas, el brillante académico cubano abrió las puertas a la explicación de dolencias como paludismo, dengue, filarias, leishmanias, tripanosomiasis y otras afecciones incomprendidas en la época, iniciando así los estudios de entomología médica en el mundo.

La dimensión de Finlay es inconmensurable de ahí, que sin temor a equivocarnos podemos afirmar en este centenario que es un grande entre los grandes de la ciencia mundial.

No se puede borrar la historia

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Por Susana del Calvo

Hay quienes pretenden empezar de cero y que América Latina olvide su historia, como sino existiera y borrar siglos de ignominias, pero los pueblos no olvidan y este nuevo siglo trae un camino de esperanzas que tratan de tronchar aquellos que sólo piensan en llenar sus bolsillos.
No es fácil que todos apliquen la máxima de que el respeto al derecho ajeno es la paz ya que sólo así se podrá avanzar en cualquier tipo de negociación.  La normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos es un camino difícil pero no imposible aunque existan diferencias.
Lo que queda claro que el reclamo del gobierno cubano, espejo del sentir popular, es que de una vez por toda se elimine el bloqueo de los Estados Unidos a este archipiélago del Caribe, al cual se une el consenso internacional. Aquí es necesario ver para creer,  los que se alimentan desde hace más de medio siglo de las agresiones contra Cuba pondrán miles de escollos y no serán fáciles  los obstáculos de la derecha.
Cuando calificamos a ese bloqueo de genocida, el más extenso en la historia de la humanidad, pensamos no en las cifras , todos los millones del mundo no pueden mitigar el dolor de una madre ante la pérdida de un hijo, sino en las pretensiones de Washington de someter a un pueblo por hambre y enfermedades.
La guerra biológica no ha estado ausente, como olvidar las más de 140 muertes por la  epidemia de dengue en la década de los ochenta, de ellos la mayoría niños, medicamentos que no llegan a los que sufren a no ser que se utilicen hasta tres o cuatro intermediarios a pesar de que Cuba no escatima recursos en el campo de la salud. Han llegado hasta confiscar barcos con importantes compras de insulina para los diabéticos, lo que se ha solucionado la emergencia con envíos en avión. ¿Quién paga por el stress que ocasionan a las autoridades y a la población?
Eso es parte de la estrategia del bloqueo que se ha encontrado con la férrea resistencia del pueblo cubano, sin parangón en la historia de la humanidad que no se puede borrar de un plumazo.

Más Médicos, un programa de amor


Por Susana del Calvo

El año 1963 marca el inicio en Argelia de la colaboración médica cubana a otros países del mundo, sin dejar de tener en cuenta la ayuda prestada a Chile en situación de emergencia en ocasión anterior. En historia sin precedente al paso de los huracanes Jorge y Mitch por el Caribe y Centroamérica, a finales de 1998, nace en Cuba el Plan Integral de Salud, que suma a la prestación de servicios médicos de emergencia en los países afectados la formación en el archipiélago cubano de los profesionales de la salud que necesitaban esas regiones. Surge la Escuela Latinoamericana de Medicina en 1999 que hoy en día tiene más de 20 mil graduados que ejercen la profesión en sus respectivos países.
Con la Revolución Bolivariana, su líder Hugo Chávez firma el Convenio de Salud con Cuba en el 2003 para poder beneficiar con atención especializada a toda la población, este programa ha salvado cientos de miles de personas que hubieran fallecido de no haber contado el personal preparado científicamente para hallar una solución.
Todo esto me viene a la memoria cuando leo en la prensa las declaraciones de la presidenta brasileña, Dilma Roussef, que al cumplirse dos años del Programa Más Médicos exaltó la actuación de los profesionales cubanos en el gigante sudamericano y saludó la incorporación de cuatro mil 139 puestos de trabajos para facultativos de ese país.
De los 18 mil 240 médicos que prestan servicios en cuatro mil 58 municipios y 34 Distritos especiales indígenas, 11 mil 487 integran la Brigada Cubana gracias a un convenio entre Brasil y la Organización Panamericana de la Salud. Al preguntar sobre la aceptación de la población, muchos de ellos señalaron que a pesar de la propaganda en contra ellos desplegada por los desafectos al programa Más Médicos, cuando comprobaron que los cubanos sabían tanto como ellos de las telenovelas brasileñas, se limaron todas las asperezas.
Pero el gigante sudamericano no se detiene, Dilma Rousef anunció que en breve se iniciara el programa Más Especialidades, con miras a garantizar la presencia de pediatras, cirujanos, ortopédicos y otras ramas de la medicina en localidades brasileñas, según destaca la prensa internacional.
En Brasil constatamos que la cooperación Sur-Sur si es posible y que los olvidados de siempre se convierten en protagonistas cuando se trabaja por amor.

Siempre se puede más


Por Susana del Calvo

Leí en INFOMED.CU el anuncio de un encuentro internacional en La Habana sobre Rehabilitación Física y vi en Facebook, FB, a una doctora venezolana de Barrio Adentro en la atención a esos pacientes que necesitan ayuda para volver a tener una vida normal luego de un trauma o un accidente cerebro vascular que le han dejado secuelas.
Todo esto me llama a la reflexión porque cualquiera puede necesitar en algún momento de su vida a estos especialistas que con toda la paciencia del mundo ponen la ciencia a tu servicio
En estos días por una fractura en mi mano derecha, que fue una catástrofe porque soy diestra y me sentí lo más inútil de este mundo, me fui al hospital ortopédico Fructuoso Rodríguez, cercano a mi casa. También tenía curiosidad de comprobar los comentarios del público en cuanto a la mejora de la instalación. Así que dirigí mis pasos hasta el Cuerpo de Guardia, para ver como marchaba el programa de rehabilitación hospitalaria de las autoridades sanitarias en esa institución cubana.
La atención fue inmediata, por muchos pacientes que haya la espera es corta y siempre con una sonrisa en los labios, me atendió un estudiante colombiano que cursa el último año de la especialidad, siempre bajo la supervisión del profesor que no dice ni una palabra y se aleja con una sonrisa luego del diagnóstico.
No puede quejarse, su discípulo es una maravilla y de eso te das cuenta nada más que con mirarlo a pesar del dolor que no deja de acompañarte porque una fractura es siempre algo que se siente.
El horrible y pesado yeso en el calor tropical que este año ha roto record de elevadas temperaturas, se pueden imaginar que no fue nada sencillo, la distancia del hospital a mi casa, que no pasa de un kilómetro, se me multiplicaba por diez, el cabestrillo me dejaba sin cuello, por eso celebré con una cerveza cuando me quitaron la pesada carga.
Ahí no termina la fractura, tenía que recuperar la fuerza de la mano, me quitaron el yeso y directo al fisíatra, sin falta la rehabilitación; allí me encontré con otro especialista colombiano que hace poco más de tres lustros se enamoró de una cubana y se quedó entre nosotros. Como comprendió que yo no era una paciente muy disciplinada para ir al hospital, decidió darme las instrucciones y el equipo necesario para que hiciera mis ejercicios. Como practique deportes en mi juventud sabía la necesidad de no abandonar el tratamiento para una feliz recuperación y por eso voy una vez a la semana.
Quiero felicitar de esta manera, no sólo a todos los trabajadores del Fructuoso Rodríguez, sino también a todos los rehabilitadores que dicen siempre presente ante el llamado de quien los necesita, en Cuba y en cualquier parte del mundo. Ellos muestran que siempre se puede más, todo va en proponérselo, no sólo por el especialista, sino también por el paciente.

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