Si se puede

Por Susana del Calvo

Al triunfo de la Revolución Cubana en 1959, quien si quiera iba a soñar que en un país de apenas 6 millones de habitantes, donde alrededor de dos milones de personas eran analfabetas, se convertiría en el decursar del tiempo en uno de los punteros de la ciencia mundial.
Con esa visión extraordinaria el máximo líder de la Revolución, Fidel Castro, afirmó apenas un año después que Cuba se convertiría en un país de hombres de Ciencia y se convirtió una quimera en realidad al surgir el primero de julio de 1965 el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, CENIC, considerado como el padre de las Ciencias cubanas. De allí nacieron las instituciones que hoy integran el Polo Científico del Oeste que con la misión de buscar soluciones a los problemas de salud de la población, la agricultura y la industria.
En estos 50 años se han obtenido productos únicos en el mundo para resolver problemas de salud en el campo de los medicamentos, desde el PPG para controlar el colesterol que afecta al organismo, obtenido por el CNIC, hasta las vacunas terapeúticas contra el cáncer, del Centro de Inmunología Molecular, sin dejar de mencionar el producto líder del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Heberprot-P. Que logra cicratizar las úlceras del pie diabético y la vacuna contra la meningitis meningococcica, entre otras.
Todos estos productos están a la disposición de la población cubana por el Sistema Nacional de Salud que cubre todo el país y muchos de ellos han sido registrados en otros países.
El centro más reciente nacido del CNIC es el de neurociencias, campo en el que se destaca Cuba en la arena internacional.
He tenido el privilegio de ver crecer este Polo Científico, de seguir de cerca muchas de sus investigaciones desde los ensayos clínicos en animales hasta llegar a su fase final en el humano en esa lucha constante por mejorar la calidad de vida del hombre, porque la salud no es la ausencia de enfermedad, es que las personas puedan sentirse útiles desde el hogar hasta la sociedad.
Lo que más me impresiona de toda esta voragine es la sencillez de los científicos cubanos los que no miran las horas de sueño mientras esperan un resultado, que no se detienen al tener que emprender un nuevo camino, son incansables. Su mayor satisfacción es ver la sonrisa de una persona cuando un familiar cercano sufre un ataque cardíaco y con una sola dosis de estreptoquinasa recombinante, no sólo lo salvan de la muerte, sino que evita las secuelas. Este es otro de los productos líderes de la ciencia cubana que está disponible desde la atención primaria de salud de forma gratuita.
La lista sería interminable y estos resultados que han beneficiado no sólo a los cubanos, sino también a millones de personas en el mundo, demuestran que cuando hay voluntad política, desaparecen montañas de obstáculos y si se puede.

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Un pensamiento en “Si se puede

  1. avatarAlberto Ramirez

    Creo q te has tomado la licencia creativa del gobierno cubano que es un mago a la hora de dar cifras. Resulta que el numero de analfabetos en 1959 ya no es el 20% (1 millon) que tanto predico Fidel en 1959 sino el 40% (2 millones). No te preocupes, entendemos que dibujar una caricatura de la Cuba anterior a 1959 es parte del intento de justificar un regimen familiar de 56 anos, por demas incompetente y destructor.

    En cuanto a los centros cientificos, el esfuerzo es loable, pero tanta plata invertida aun no da frutos suficientes para mejorar de forma palpable la vida de la gente. Pero no te preocupes, sabemos que no es culpa de los ciemtificos sino del modelo irracional e ineficiente que les han impuesto.

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