Archivo por meses: Julio 2015

Santiago de todos


Por Susana del Calvo

La primera vez que estuve en Santiago de Cuba apenas era una niña y hoy peino canas, pero nunca se borra de mi memoria la impresión de esta mágica ciudad que te entra por todos los poros. En aquellos momentos se desplegaba por todo el país la justa rebelión contra una dictadura, tal era la afrenta y el terror sembrado, que las madres que al principio trataban de impedir que sus hijos se enfrentaran a los sicarios y preferían que se quedaran en casa,no sólo los apoyaban para que se unieran a Fidel Castro y sus hombres, sino que también ellas participaron hasta con el fusil al hombro y se convirtieron en Marianas.
Vivimos como seis meses en el centro de la ciudad porque mi papá tenía que trabajar,por lo menos era lo que nos habían dicho, años después nos enteramos que estaba de enlace entre la Sierra y la clandestinidad.
Era un apartamento inmenso entre la modernidad y lo tradicional. Lo que más me gustaba eran los vitrales empotrados en varias paredes, en el cuarto que compartía con mi hermana era inmenso y precioso, pasabamos horas mirando el reflejo de los colores que jugaban con las luces. Una noche mis padres habían salido y mi tía, que nos cuidaba estaba loca porque nos acostáramos y yo estaba renuente.
Cuando estábamos en esa discusión de repente explotó una bomba en la entrada del edificio y según escuchamos después los esbirros habían colocado los cadáveres de dos jóvenes. Sólo sé que con una rapidez increíbles hicimos las maletas y directo al aeropuerto donde ya nos esperaba mi mamá. A mi padre no lo volvimos a ver hasta después del primero de enero del 59 cuando bajaron de la Sierra los Barbudos y estaba en la caravana de Fidel.
A pesar de los avatares se agudizó me grata impresión de Santiago de Cuba, en especial porque su pueblo es capaz de enfrentar hasta las situaciones más difíciles con la sonrisa en los labios y nunca deja de brindarte su mano amiga sin preguntar quien eres.
Muchas veces he visitado esa hermosa tierra, ciudad entre montañas y flores que cumple 500 años de fundada, cuna de nuestros mambises y de los ideales más puros que sustentan nuestra Revolución. Cierto es que tienen mil razones para disfrutar estas fiestas que se comparten en todos los rincones del archipiélago cubano.
Hasta siempre Santiago.

Proteger a la infancia

Proteger a la infancia
Por Susana del Calvo

El anuncio oficial de que Cuba y Estados Unidos restablecieron relaciones diplomáticas opacó en la prensa internacional la noticia de uno de los mayores logros del Sistema Cubano de Salud, al ser el primer país en el Mundo en obtener la certificación de país libre de la trasmisión madre-hijo de la sífilis y el VIH por una comisión de expertos de la Organización Mundial de la Salud.
Esta condición es el reflejo de la voluntad política de la nación para proteger a la infancia y refleja el respeto de los derechos humanos en esa nación caribeña en la que toda la población recibe atención médica especializada hasta en los rincones más apartados del país, así como también el éxito del Programa de Atención Materno Infantil.
La comisión de expertos internacionales designada por la Organización Mundial de la Salud, ante la solicitud del ministro cubano de Salud Pública, Dr. Roberto Morales, hizo sus investigaciones en Cuba hace unos meses y al terminar esa fase de su trabajo declaró a la prensa nacional y extranjera la libertad que habían disfrutado para dirigirse a cualquier región del país y conversar con quien ellos estimaran conveniente sin ningún tipo de cohersión .
Destacaron el apoyo de las autoridades sanitarias a los diferentes niveles y el rico intercambio con la comunidad.
Al caminar por las calles de mi Habana, no dejé de escuchar comentarios, en especial de mujeres, del valor humano de esta certificación, la seguridad para hijos y nietos, lo que implica la tranquilidad para ellas.
Pienso también que quizás a algunos no les interese que sus pueblos se pongan a pensar en cómo es posible que un país pequeño como Cuba, con innumerables dificultades económicas, agravadas por un bloqueo de los Estados Unidos que todavía se mantiene, haya podido obtener luego de una rigurosa investigación, una certificación tan importante que otras naciones no han logrado.
La explicación es muy sencilla, es que en Cuba lo más importante son los niños y proteger a la infancia una prioridad de todos.

Si se puede

Por Susana del Calvo

Al triunfo de la Revolución Cubana en 1959, quien si quiera iba a soñar que en un país de apenas 6 millones de habitantes, donde alrededor de dos milones de personas eran analfabetas, se convertiría en el decursar del tiempo en uno de los punteros de la ciencia mundial.
Con esa visión extraordinaria el máximo líder de la Revolución, Fidel Castro, afirmó apenas un año después que Cuba se convertiría en un país de hombres de Ciencia y se convirtió una quimera en realidad al surgir el primero de julio de 1965 el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, CENIC, considerado como el padre de las Ciencias cubanas. De allí nacieron las instituciones que hoy integran el Polo Científico del Oeste que con la misión de buscar soluciones a los problemas de salud de la población, la agricultura y la industria.
En estos 50 años se han obtenido productos únicos en el mundo para resolver problemas de salud en el campo de los medicamentos, desde el PPG para controlar el colesterol que afecta al organismo, obtenido por el CNIC, hasta las vacunas terapeúticas contra el cáncer, del Centro de Inmunología Molecular, sin dejar de mencionar el producto líder del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Heberprot-P. Que logra cicratizar las úlceras del pie diabético y la vacuna contra la meningitis meningococcica, entre otras.
Todos estos productos están a la disposición de la población cubana por el Sistema Nacional de Salud que cubre todo el país y muchos de ellos han sido registrados en otros países.
El centro más reciente nacido del CNIC es el de neurociencias, campo en el que se destaca Cuba en la arena internacional.
He tenido el privilegio de ver crecer este Polo Científico, de seguir de cerca muchas de sus investigaciones desde los ensayos clínicos en animales hasta llegar a su fase final en el humano en esa lucha constante por mejorar la calidad de vida del hombre, porque la salud no es la ausencia de enfermedad, es que las personas puedan sentirse útiles desde el hogar hasta la sociedad.
Lo que más me impresiona de toda esta voragine es la sencillez de los científicos cubanos los que no miran las horas de sueño mientras esperan un resultado, que no se detienen al tener que emprender un nuevo camino, son incansables. Su mayor satisfacción es ver la sonrisa de una persona cuando un familiar cercano sufre un ataque cardíaco y con una sola dosis de estreptoquinasa recombinante, no sólo lo salvan de la muerte, sino que evita las secuelas. Este es otro de los productos líderes de la ciencia cubana que está disponible desde la atención primaria de salud de forma gratuita.
La lista sería interminable y estos resultados que han beneficiado no sólo a los cubanos, sino también a millones de personas en el mundo, demuestran que cuando hay voluntad política, desaparecen montañas de obstáculos y si se puede.